Metamorfosis

En París, la llegada del mes de julio trae consigo la certeza de que algunos sueños se hacen realidad. La orilla del Sena se transformará en una playa y así, durante un mes al año, los habitantes de la urbe juegan a ser turistas sin salir de casa, cruzando los dedos para que las nubes den tregua a la ciudad. El decorado se instala primorosamente. No falta la arena, dorada y fina, traída para cubrir el gris de la polución y el asfalto. El azul y el blanco, los colores del litoral mediterráneo, se apropian de tumbonas y parasoles para completar la fantasía. Otra, acaba de finalizar entre plumas, sedas, bordados y algún que otro chaparrón. La semana más grande de la moda internacional, la Haute Couture ha tomado cuerpo y se ha transformado en una bella realidad.
Pasaremos de puntillas sobre el acostumbrado despliegue de la maison de las cuatro letras. John Galliano, exultante, cerró la mascarada disfrazado de torero. Cuando el sueño muda su piel, llega la pesadilla.
Chanel, por su parte, ofreció tejidos y materiales lujosos, detalles exquisitos, sin convertir la experiencia en un carnaval veneciano. Las señas de identidad de la marca se ven aderezadas, en esta ocasión, con magníficos accesorios, prestando especial atención al perfil de la silueta con piezas metálicas o plumas; La selección de tocados para el pelo o las calzas de piel suave que cubren unos sencillos zapatos de salón, se adapta a cada salida, coordinando los adornos de ambos. En cuanto a las prendas, hombros redondeados, escotes indeformables y ciertas alusiones a la estética medieval, sin exageraciones. De la pasarela a la calle.
Por cierto, Paris Plage 2007 se inaugura el 20 de julio.

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