Esperábamos la pasarela parisina por muchas razones. La más importante, comprobar qué nueva sorpresa nos tenía preparada Nicolas Ghesquière.
Tras el desfile primavera/verano 08, después de ser testigos de aquel derroche de talento nos habíamos convertido en niños malcriados, que como en una tarde de circo, esperan siempre el más dificil todavía.
No dudamos. El director creativo de Balenciaga buscará otros caminos que recorrer. Por el momento nos ha ofrecido una vuelta de tuerca a sus obsesiones, como si los previos no le hubiesen dejado espacio para profundizar en aquello que intentaba transmitir.
Ghesquière recurre al negro en las primeras salidas, una sucesión de vestidos cortos geométricos, angulosos, con aberturas al límite, muy Versace. Un perfecto comodín para insertar a continuación, un poco de su pasado más cercano. Un ciclo se cierra.
Estamos ante un epílogo, donde hallaremos las armaduras metalizadas convertidas en vestidos y una revisión a su oda floral.
Destacan los complementos de marcada estética futurista. Zapatos de finos tacones, altísimos, abotinados, adornados con planchas de metal que nos trasladan a mundo androide, que tanto ha inspirado al diseñador en el pasado. Botas de media caña y botines de un material plástico parecido a la piel, apuntan hacia esa misma estética ciborg.
Quizá la gran cualidad de esta colección es que nos da tiempo y espacio para recrearnos, pensar, comprender porqué Balenciaga ha vuelto a estar en lo más alto, como referencia de toda una generación. Imponiendo tendencias que llegan, de una u otra manera, a todos.

Balenciaga Fall 08/09

Balenciaga Fall 08/09

Fotografías; arriba, cuatro de los diseños de Nicolas Ghesquière para la colección otoño/invierno 08/09 de Balenciaga. Abajo, detalles del mismo desfile.

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