Para la gira que ya nunca llegará a realizarse se habían diseñado trajes adornados con miles de cristales de colores, gracias a la colaboración de Swarovski; prendas que seguramente se intentarán amortizar en un futuro no muy lejano.
Teatral, peculiar, excesivo, y sobre todo, completamente ajeno a la norma, así era el vestuario de Michael Jackson.
Durante más de veinte años Dennis Tompkins y Michael Bush, diseñadores establecidos en Los Ángeles, estuvieron detrás de esos trajes que dejaban boquiabierto a medio mundo.
El estilo flamboyant de la polémica estrella y eterno niño prodigio, quedó asociado al mundo de la moda como piedra angular de los ochenta, como también lo fue Madonna, ( tan solo un año mayor que Michael), traspasando los límites de lo puramente musical para formar parte de la iconografía popular y así, entrar en el universo que inspira en la actualidad colecciones tan exitosas como las de Ricardo Tisci para Givenchy, o Christophe Decarnin para Balmain.
La tregua dada por el austero minimalismo de los noventa no durará mucho; la exhuberancia ochentera resurgida en nuestros días no es más que el canto del cisne de la época decadente en la que vivimos.
La desaparición de Michael es también el definitivo adiós a unos códigos de estilo que se extinguirán a toda prisa.
Disfrutemos pues de esa fugacidad; del cuero, de la silueta de triángulo invertido y de los pantalones pesqueros y súper ajustados.
Disfrutemos del legado de Jacko mientras nos quede tiempo.

Chaqueta corta realizada con pedrería del impresionante vestuario que Jakson vistió durante el Victory Tour.

A la izquierda, chaqueta roja y dorada que llevó Jackson en los American Music Awards del año 1984; a la derecha, chaqueta negra que vistió el cantante en julio de 1998, en la celebración del ochenta cumpleaños de Nelson Mandela.
Así es como viste el mundo; superadlo
Michael Jackson a sus diseñadores






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