En busca de una nueva modernidad

Por mucho que nos reinventemos temporada tras temporada, algo parece haberse consumido. La gran ola da la moda, esa moda con mayúsculas que se ha colado en los telediarios y en los periódicos, ha crecido hasta inundarlo todo. No hay evento social que no se vea salpicado. Alfombras rojas, revistas de moda, de tendencias, de estilo; televisión, publicidad, deporte. Moda de usar y tirar. La llamada Fast-fashion ha llegado a su punto álgido.

En el horizonte de este arranque de siglo, tras haber agotado hasta la extenuación los símbolos de tantas décadas, hemos llegado de nuevo a los 80´s, ¡God save my leggings & Thierry Mugler! ¿Habrá llegado el fin de la copia?

Se vislumbra una nueva concepción de la moda que se asienta sobre dos pilares, que pese a estar muy lejanos, comparten una misma visión. Creatividad.
A un lado tenemos a los de siempre, los visionarios. Chanel, Balenciaga, los japoneses, Westwood. Del otro, sociedades urbanas suficientemente evolucionadas que reinterpretan estos códigos. Londres, Tokio, París.

No hay nada más caduco que ese gusto por el logo tan mediterráneo. Esa uniformidad de hombres y mujeres anuncio que no saben vestir de otra forma más que de aquella que les coloca en cierto status.
La pasada Navidad se vendieron en las calles de Madrid, por nombrar una capital europea, miles y miles de copias, mejor o peor conseguidas, a 10 euros la unidad. ¿Es eso moda? ¿Le interesa a alguien?

Vintage, street markets, guerrilla stores son palabras que prometen una nueva etapa. Obsoleta ha quedado, por horrible, la palabra “customizar”. Reaparece el “do it yourself” o en su defecto, deja que alguien lo haga por ti.

La moda es una industria pero algo más que una industria. La moda es un negocio, pero algo más que un negocio. Es una forma de expresión. Un entretenimiento. Crear moda no es vender sardinas en lata, por mucho dinero que reporte.

“ten principles of good design.”
These principles dictated that each project should be: innovative, useful, attractive, accessible, unobtrusive, honest, durable, refined and environmentally responsible with “as little design as possible.”

Dieter Rams

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