Voy en chándal

Una sensación agridulce transmite la primavera 2007 de Junya Watanabe. Sin duda el diseñador se ha tomado muchas molestias para que nos pongamos un chándal. Mal camino; ya nos ponemos el chándal con una facilidad pasmosa sin que nadie nos presione; las calles están llenas.
Es indiscutible el oportunismo del diseñador, supeditando toda la colección a su papel de colaborador de las marcas de ropa deportiva, Lacoste y Nike. Watanabe toma la senda de Yohji Yamamoto que mantiene una próspera relación comercial con Adidas, trabajando desde hace años en línea Y-3. Las marcas buscan reconocimiento contratando los servicios de diseñadores de gran talento y estos… bueno, digamos que estos no hacen otra cosa que convertirse en personas muy ricas.
Este tipo de relaciones comerciales se llevan dando algún tiempo. H&M, tiene en su lista de colaboraciones nombres como el de ViKtor&Rolf, Stella McCartney o Lagerfeld, aunque no todas dieron los frutos esperados. Actualmente es la mismísima Madonna, quien nos vende su “colección”.

Por otro lado es admirable desde el punto de vista estético el trabajo del diseñador, apostando por la contradicción, uniendo a la estética chandaling una cierta la sobriedad. Las chaquetas, por ejemplo, son sugerentes y una interesante vuelta de tuerca; la suma de un excelente patrón y la horterada deportiva. Buena idea.
Mientras que Slimane abandona la casa Dior para “no vender su nombre”, otros parecen encantados con la idea de doblegar su creatividad, ajustandola a la venta de unas zapatillas o un polo de colores pastel. Extraños compañeros de viaje, Watanabe; Esperamos que te forres lo antes posible y quizá vuelvas a hacer lo que te de la gana.

Junya Watanabe primavera 07

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